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Asumir la responsabilidad de lograr que todos los estudiantes estén preparados para la universidad

Esmeralda Fabián Romero | June 15, 2017



Evelyn Aleman Macias, izquierda, y Michele Siqueiros.

Estas son dos respuestas a un comentario publicado el Miércoles pasado por David Tokofsky:

Respuesta por Evelyn Aleman Macias

“¿Es realista esperar que todos los niños que en años anteriores hubieran abandonado los estudios—dropouts –alcancen una calificación de C o mejor en los cursos de preparación para la universidad?” es el renglón que atrapó mi atención al leer el reciente comentario por David Tokofsky en LA School Report. Acababa yo de participar en una reunión de compromiso de padres de familia donde dirigentes de educación pública retaron a los  padres de familia y a los docentes a ayudar a los niños a llevar sus logros más allá de las expectativas – y más allá de aquéllos que creían no poder lograrlo.  Este mensaje tocó las fibras de mi corazón y me sentí inspirada por el reto lanzado por estos reflexivos líderes de la educación .                                                                                                                                                                                            

Y, sin embargo, aquí estaban las palabras del Sr. Tokofsky expresando lo contrario. El lenguaje simplemente no resonó con el esfuerzo de “todos manos a la obra” y la meta de  graduación del 100 por ciento de los estudiantes, que es el camino marcado por la Superintendente King, sino que más bien apoyó percepciones anticuadas del potencial del estudiante en las comunidades de color.

Su comentario pareció una especie de respuesta a mi anterior escrito, en el que me referí a la decisión  tomada  por el Consejo Escolar de LA en 2015, de bajar de nivel C a nivel D el requisito de calificación mínima para que los estudiantes concluyan el trabajo de curso preparatorio para acceder a la universidad, lo cual los hace inadmisibles a CSUs (Universidades Estatales de California) y UCs (Universidades de California). El Sr. Tokofsky prosigue diciendo que “solo el nueve por ciento más alto de una clase de graduados puede matricularse a una UC y que únicamente el 30 por ciento más alto de los graduados dentro del estado puede acceder a CSU. Es el sistema universitario de California que requiere que los estudiantes obtengan cuando menos una C en los cursos A-G requeridos.”

Pero el Sr. Tokofsky no está considerando lo que los padres de familia, los estudiantes, las organizaciones de base, los líderes comunitarios y otros líderes cívicos prominentes han tratado de lograr a través de su esfuerzo – a lo que él se refiere como campañas de megáfono – que equivale a garantizar que nuestra niñez reciba la educación de calidad que merece, para que si así lo desea pueda acceder a la universidad. No hay nada de reacción visceral en ello o la Resolución A-G para Todos, aprobada en 2005 y apoyada por el Sr. Tokofsky,  como resultado de años de trabajo de defensa en comunidades en su mayoría de bajos ingresos por lograr romper prácticas institucionales antiguas que impedían que grandes poblaciones de estudiantes de color lograran su sueño universitario.

Es más,  el mensaje del Sr. Tokofsky absolviendo al Consejo Escolar de toda responsabilidad por crear una política que pudiera obstaculizar o “afectar que pudieran ser aceptados los estudiantes de último grado de preparatoria que pugnan por acceder a la universidad” francamente es bastante censurable y es lenguaje que, como padre de familia, me es bastante familiar.  Así que yo me pregunto, ¿por qué votamos nosotros  por miembros del Consejo Escolar si no para apoyar a todo el estudiantado – incluyendo a quienes  luchan por encontrar un camino a la universidad o una carrera?

Los miembros del Consejo son electos para crear políticas que garanticen que nuestros hijos estén  rumbo a graduarse y puedan integrarse a la fuerza de trabajo antes o después de la universidad. Ello significa aprobar los cursos preparatorios universitarios A-G con calificación de C o mejor. Como madre de familia, quisiera ver un Consejo que en vez de enfocarse y hacer hincapié en un diploma, se comprometa a graduar estudiantes capacitados,  poseedores de los conocimientos y aptitudes necesarios para alcanzar el éxito en la universidad o una carrea. Asimismo, espero que nuestros administradores y directores compartan esta visión.  

Por último, dando a entender que mi exposición no es una fuente de información “fidedigna”, el Sr. Tokofsky está tratando de lograr lo que los responsables de hacer políticas suelen hacer para silenciar a los padres de familia y estudiantes que hablan fuera de lugar o más allá de su tiempo y espacio permitidos.  Yo no estoy desistiendo. Nuestro Consejo debe alejarse de hacer políticas no definidas y tener el valor de establecer y respaldar políticas—como Acceso a la Universidad A-G para Todosque pueden no ser populares pero, como prioridad, satisfacerán las necesidades de nuestros hijos, como prioridad.

Evelyn Aleman Macias tiene dos hijos adolescentes en escuelas públicas de LA  y es vocera defensora de padres de familia y estudiantes.

Respuesta de Michele Siqueiros

David argumenta: “que nuestros hijos asistan a la universidad es un sueño costoso”.  ¿Me gustaría saber si eso fue lo que les dijo a sus hijos?  ¿O tal vez la escuela privada a la que los envió se los dijo?

El hecho de que David ponga sobrenombres (“bullhorn activists”) (activistas de megáfono) no detendrá nuestras altas expectativas para nuestros hijos—sin importar el color de su piel, su código postal o cuánto dinero tengan sus padres en cuentas bancarias.

Quizá David, que anteriormente era maestro de historia, necesite una lección de historia rápida. Agradecidamente, podemos dar crédito al activismo (“bullhorn activism”) por abolir la esclavitud, otorgar a las mujeres el derecho a votar, aprobar leyes de derechos humanos, reformar la LAPD (Departamento de Policía de Los Ángeles), y más recientemente evitar que la restricción de ingreso a los Estados Unidos de Musulmanes del Presidente Trump se llevara a efecto.  Conocer esa historia es también la razón por la que todos los estudiantes de LAUSD merecen cumplir la alta expectativa de una calificación aprobatoria en la clase de historia.


Michele Siqueiros es Presidenta de la Campaign for College Opportunity (Campaña para Oportunidad a la Universidad) y Presidenta del Consejo de la Alliance for a Better Community (Alianza para una Mejor Comunidad). Tiene dos hijos, uno de los cuales asiste a una escuela secundaria de LAUSD.

 

Traducción al Español financiada por The Eli and Edythe Broad Foundation. LA School Report mantendrá el control editorial absoluto sobre el contenido.

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