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Comentario: El largo camino recorrido para encontrar la escuela adecuada para mi hija

Guest contributor | September 21, 2017



Por Patricia Rivera

Este verano, al tiempo que el comienzo del año escolar se acercaba, empecé a sentirme más y más preocupada en lugar de sentirme emocionada. Después de pasar casi seis meses tratando de encontrar una nueva escuela secundaria para mi hija, todo lo que tenía era una situación incierta en varias listas de espera.

Mi hija, que acaba de comenzar el octavo grado, atravesó por una difícil segunda mitad en su año de séptimo grado, cuando fue intimidada—bullied por un estudiante de su escuela secundaria local. Ya había estado pensando en tratar de encontrar una escuela con mejor plan de estudios, pero después del incidente de bullying, mi hija fue perturbada y se sentía cada vez más insegura. Por lo tanto, me di a la tarea de trabajar para averiguar nuestras opciones para enviarla a una escuela diferente tan rápido como pude.

Para las personas que no están familiarizadas con lo que se necesita para encontrar una nueva escuela para su hijo, el proceso para los padres tratando de averiguar sus opciones puede ser frustrante. Pasé la Primavera y el Verano yendo de puerta en puerta en las oficinas de las escuelas, haciendo llamadas telefónicas, dejando mensajes, buscando sitios web y hablando con miembros de la familia.

A pesar del tiempo que le dediqué y la incertidumbre, he visto de primera mano el cambio que una nueva escuela puede traer. En mi caso, ya había pasado por esto con mis dos hijos mayores. Para mis muchachos, debí haber hecho solicitudes en veinte escuelas, pero lograr que  asistieran a mejores escuelas hizo que valiera la pena el trabajo.

Mi hijo de enmedio ahora estudia en el Diego Rivera Learning Complex (Complejo de Aprendizaje Diego Rivera) de LAUSD. Una vez que lo transferí al Diego Rivera, vi una diferencia inmediata en su actitud y una mejora en su trabajo escolar. Ahora que cursa el décimo grado, sus calificaciones han subido, se ha vuelto más responsable, y está entusiasmado de ir a la escuela todos los días. Mi hijo mayor se graduó de la Escuela Preparatoria Southeast High School en Junio y acaba de comenzar su carrera universitaria en Pomona College.

Estoy orgullosa de mis hijos, y como todos los padres, quiero que todos mis hijos tengan la mejor educación posible. Para mi hija, quiero que asista a una excelente escuela secundaria, que se gradúe de una gran escuela preparatoria y vaya a la universidad. Ella quiere ser doctora y siempre ha tenido un buen rendimiento académico. Los maestros se han acercado a mí y me han dicho que ella tiene mucho potencial. No podía soportar que ella permaneciera en una escuela donde ella no se sintiera segura.

Mientras seguía con mi búsqueda, pensé en contactar a familiares en otros distritos, me inscribí en más listas de espera y conversé con amigos que tienen niños de la edad de mi hija. Puesto que no hay un sistema que permita comparar fácilmente las diferentes opciones de las escuelas públicas, le toca a los padres que por ellos mismos traten de resolver las cosas por su cuenta. Conforme se estaba pasando el Verano me preocupaba cada vez más, pero mantuve las llamadas telefónicas y las visitas a escuelas.

El tiempo estaba pasando y no tenía ninguna nueva escuela asegurada, hablé con mi cuñada, que había trabajado con un programa llamado Choice4LA (Opción para LA), el cual es dirigido por Parent Revolution (Revolución de los Padres) –una organización sin fines de lucro—que ayuda a las familias a navegar sus opciones escolares. Me recomendó que me pusiera en contacto con ellos, y me acerqué.

Junto con un organizador de Parent Revolution, investigué sobre escuelas en South Gate, Huntington Park, Lynwood y Compton. Examinamos todo y tratamos de encontrar plazas en las escuelas tradicionales del distrito, escuelas magnet, escuelas chárter, e incluso una escuela pilot.

A pesar de que había hecho solicitudes en muchas escuelas y había sido incluida en múltiples listas de espera, nada se abrió. Así que, con mucho pesar la envié a su escuela de barrio original para su primer día de clase. Entonces, tres días después, recibí una llamada que parecía un milagro. Mi hija fue aceptada en una escuela secundaria diferente, una que funciona mejor que la escuela del barrio y donde ella se sentirá segura.

En su primer día en la nueva escuela, fui a despertarla a las 6:30 am y la encontré completamente despierta, emocionada por tener un nuevo comienzo.

He vivido en la misma casa en el Sur de Los Ángeles durante casi veinte años, y mi esposo y yo estamos criando a tres hijos en una comunidad muy unida. Hay tantas conversaciones entre los padres quienes comparten información sobre lo que es bueno y lo que no es bueno en las escuelas locales.

En esas conversaciones, he hablado con tantos padres que sienten que no tienen voz, que sienten que no tienen ningún poder. Desearía que  no tuviera importancia dónde vives, que todos los estudiantes pudieran elegir entre escuelas excelentes.

Tengo la suerte de tener tiempo para ir a diferentes escuelas en persona, de poder llamar y averiguar sobre cualquier progreso sobre la posición de mi hija en las listas de espera, poder investigar y comparar las puntuaciones y recopilar información. También tengo la fortuna de haber encontrado a una persona que me ayudó durante el proceso. Pero no todas las familias pueden tomar todas esas medidas, y me preocupan las familias que se quedan atrapadas en las listas de espera año tras año sin poder entrar en una nueva escuela.

Ahora que sé que mi hija está feliz con la escuela a la que asiste, puedo respirar de nuevo. Me alegran mucho las perspectivas de que mi hija esté en una mejor escuela, y haciendo nuevos amigos, y lograr su objetivo de convertirse en doctora.

Al final del día, me siento afortunada. Hay muchas buenas opciones en LAUSD, pero esas opciones no son tan buenas si las familias no pueden conseguir que sus hijos entren en escuelas de primer nivel. Pero al menos por ahora, mi hija está feliz después de sus primeras dos semanas en su nueva escuela secundaria. ¿Mi próximo desafío? Encontrar para ella una excelente escuela preparatoria.

Patricia Rivera es madre de tres viviendo en el Sur de Los Ángeles.


Traducción al Español financiada por The Eli and Edythe Broad Foundation. LA School Report mantendrá el control editorial absoluto sobre el contenido.

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